Lectura de hoy
Salmos 51-57
Preguntas de reflexión
- Salmos 51:15-17. Los sacrificios de animales habían sido establecidos por Dios con un propósito, pero el hombre degeneró esta práctica en un vano ritualismo. ¿Qué es más importante para Dios que el sacrificio de un animal? ¿Cuál era entonces el propósito de estos sacrificios? ¿Qué podemos aprender de David sobre la manera en que debemos dirigirnos al Señor cuando hemos pecado?
- Un tema recurrente en los Salmos de David es la liberación de Dios. Él clama por ella con fervor (Salmos 55:1-3) y la celebra con gozo cuando ha llegado (Salmos 54:6-7). Él tiene muchos adversarios y por ello se aferra tanto al Señor (Salmos 54:3). Pero sus enemigos no son solo extraños, sino incluso algunos de sus allegados (Salmos 55:12-14). Él puede ocultarse de sus adversarios de afuera e incluso escapar (Salmos 55:4-7,20-21), pero ¿A dónde irá si los que le aborrecen son sus cercanos? (Salmos 55:16-19)
- NOTA: En los salmos podemos apreciar un poco de lo que significa que David fue un hombre conforme al corazón de Dios. En ellos es evidente la confianza y el amor que David tiene por el Señor, y su constante deseo por alabarlo. Para él el Señor era su único Dios, su único refugio y fortaleza. Su corazón y lealtad no estaban divididos como otros hombres sino que el Señor lo era todo para él. Siempre se dirige al Señor con absoluta franqueza abriéndole su corazón de par en par. Así de profunda debería ser nuestra relación con nuestro Dios.
Resumen
David confesó su pecado a Dios luego que pecó con Betsabé y mató a Urías heteo. Él suplicó por un corazón limpio y sabía que solo Dios podía dárselo, y también entendió que los sacrificios de animales no podían quitar el pecado, pero que Dios salvaría a aquel que le ofrecía su corazón humillado y contrito. Pero a diferencia de su propia y voluntaria humillación, los malvados como Doeg edomita serían destruidos, ellos no tienen un corazón quebrantado ante Dios sino que se jactan de su maldad y de su lengua engañosa.
David también se regocijó en la salvación de Dios y de cómo él le libró de sus enemigos. En cada tiempo en que su vida corrió peligro, él dirigió a Dios su oración y fue escuchado. Pero los enemigos no fueron solo los de afuera, sino también aquel que había sido su íntimo amigo, con quien subía a la casa de Dios y compartía sus secretos, éste también buscó su mal. A pesar de eso, él decidió confiar y descansar en el Señor.