Lectura de hoy
Malaquías 1-4
Preguntas de reflexión
- Al llegar al último libro del Antiguo Testamento, encontramos una gran expectativa sobre la venida del reino de Dios y del rey especial, el Mesías, que traerá ese reino perfecto. En ese tiempo futuro, Israel será restaurado y seguirá a Dios con fidelidad. Pero el escenario que tenemos aquí no se parece al de las promesas, ya que Israel no es fiel, los sacerdotes menosprecian a Dios y hasta cuestionan su justicia, por lo cual, Dios no se complace en ellos (Malaquías 1:10).
- ¿Tiene razón Dios cuando dice que es un gran Rey y que su nombre es temible entre las naciones? ¿Qué estaba pasando con los sacerdotes del pueblo que Dios tiene que recordarles esto? REVISAR Daniel 2:47; 3:28-29; 4:34-37; 6:25-27; Esdras 1:2-3
- Malaquías 2:17. Los israelitas acusan a Dios de no hacer nada para detener el mal. ¿Cuál fue la respuesta de Dios? ¿Hace Dios distinción entre el justo y el impío? ¿Por qué Dios no acaba con los malos inmediatamente?
- Malaquías 3:1-5. Dios quiere establecer su reino con Israel, pero ellos son desleales, tramposos e injustos. ¿Qué es lo que hará Dios con ellos para cumplir su propósito?
- Malaquías 3:9. La promesa dada a Abraham (Génesis 12:1-3) es que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. ¿Es Israel esa bendición? ¿Qué tendrá que suceder para que esto cambie? RECORDAR Deuteronomio 28-30
- Malaquías 3:16-18. En medio de todos los israelitas malos que menospreciaban a Dios y hablaban violentamente contra él había un pequeño remanente que era fiel. ¿Cómo fueron descritos? ¿Qué hará Dios por ellos?
- Malaquías 4:2 ¿Cuál es la esperanza para el remanente fiel que cree y espera las promesas de Dios?
- La pregunta que hemos considerado en días pasados sigue siendo vigente. ¿Cuál es la pregunta y cuál es su respuesta? RECORDAR Éxodo 16:28; Números 14:11,27
- El Señor ya viene. Fin del Antiguo Testamento.
Resumen
Israel no le dio a Dios el fruto que él esperaba ya que sus vidas se caracterizaron por la injusticia y el menosprecio contra su Hacedor. Menospreciaron su amor, su señorío, su dignidad real, sus leyes, sus ordenanzas rituales y su sentido perfecto de justicia. Por esta razón, Dios no se complacía en ellos. Lo que es asombroso, es que Dios continúo amándolos, porque él es fiel y no cambia (Malaquías 3:6), y por ello, los volvió a invitar al arrepentimiento y les recordó que su Rey vendría pronto, que el sol de justicia amanecería.