Lectura de hoy

Salmos 66-69

Preguntas de reflexión

  • Dios había prometido a Abraham que en su simiente serían benditas todas las familias de la tierra. En Salmos 66:4,8 y otros, encontramos una constante invitación a las naciones para adorar a Dios. ¿De qué manera esto se relaciona con la promesa dada a Abraham?
  • Recordemos estar atentos a las referencias al tiempo futuro cuando Dios reinará sobre las naciones. Según Salmos 67:2-4 ¿Qué bendiciones experimentarán las naciones de la tierra cuando Dios mismo sea su rey? ¿Cómo responderán ellas al dominio de Dios?
  • COMPARAR Salmos 68:1 con Números 10:35. David evoca las palabras que pronunciaba Moisés cuando la nube de la gloria de Dios se movía guiando a los israelitas por el desierto. Dios era el capitán de los millares de Israel que los conducía a la tierra de su herencia (Salmos 68:7), él peleaba por ellos y los defendía (Salmos 68:12). ¿Por qué es importante recordar las poderosas obras de Dios? (Salmos 68:4,19,20,35)
  • NOTA: En los salmos encontramos muchas referencias proféticas al Mesías prometido a Israel (2 Samuel 23:1-3). Una de las maneras como esto sucede es mediante lo que se conoce como la doble referencia. Mientras el salmista está reflexionando poéticamente en el salmo sobre su propia situación o la del pueblo, a la vez dichas reflexiones se extienden hacia el futuro, al Ungido enviado por Dios. Una manera de reconocer estas referencias es observando las referencias cruzadas en tu Biblia y comparándolas con el texto bíblico al que esa referencia apunta. Te invito a realizar este ejercicio con Salmos 69.

Resumen

El salmista invita a todas las naciones de la tierra a exaltar a Dios al considerar sus obras poderosas. También clama a Dios que resplandezca sobre Israel para que todos los pueblos admiren su salvación. Él ora por el tiempo cuando Dios gobierne, juzgue con equidad y pastoree a las naciones para que todas ellas se gocen en el Señor.

También el salmista David recuerda la manera como Dios dirigió a Israel por el desierto para introducirlo a la tierra prometida. Cuando Dios se levantaba para dirigir a los millares de Israel, los pueblos temían ante su presencia. El Señor dejó su morada en el monte Sinaí, entró en medio de Israel a la tierra prometida e hizo reposar su Nombre sobre el monte que él escogió.